repta a través de un laberinto
convertido en palabra
para alcanzar
la cárcel-mansión neurónica
de otro Yo que no habla,
Yo-hipótesis
Yo-escucha
Nuestra naturaleza, hipóstasis humana,
es el Verbo la Palabra,
aire caligráfico
al asalto o la búsqueda
del oído del prójimo
o Yo-escucha.
Si hablar --escribir su máxima expresión-- nos construye,
la oreja el ojo ajeno es el órgano con el que copula
eta ansia de salirse de sí.
Eyacula-habla mujer
con el centro de su entraña
a través de la oreja que te presta
atención con la que te mira:
Hazte real en sus pupilas:
Hazte Yo: Verbo.
Los oídos quedan abiertos hacia la irrealidad del yo.
Todos somos hembras por eso.
Más que por el hecho de que la naturaleza en sus cromosomas genes
sea de la ambigüedad determinada XX
a la que hay que amputar carga genética para que se decida por macho XY