ella se quiso en su batalla bonaerense por la vida, que perdió: De bucanera, con su papagayo y todo, sobre la cabeza ya que la informática tercermundista de la que debo valerme todavía no me permite colocarlo a su hombro. Papagayo de este sangre color, no como aquellos loros argentinos de los que puse fotografía en
"Solo veo rosas 3", las catas verdes que se unen de por vida cual los cisnes las cigüeñas.

"La buca más guapa sí o no en Pernambuco o en piernas" titulo la imagen, que acompaño de esa otra a la que llamo "Palabramadísimas piernas", junto a la que a caballo se ahorcaja de otras piernas ella (en
"No existe la libertad de expresión", Noviembre 2006

extraído a su vez de
"I only see roses" en ya.com, 23 de agosto 2006 --junto con tantísimas otras bellezas por allí encerradas--)
Ahorcajándose como está mandao, sea a lomos de intercesoras e intercedidas o sobre la pata desnuda de la gorda Botero, ¿o el gordo? Más guay Vos aquí que la Hilda en Pernambuco, además de en piernas.
Encabezo esta foto sobre la pata la gorda colocada allí en "I only see roses" ya.com. Foto que en "No existe la libertad de expresión" (enlace aquí puesto que parece no funcionar) denoto el gran parecido que tenía con mi padre, ella la que amase el alma aristocrática del suyo de modo que no alcanzaba jamás a verla plasmada con la dignidad suficiente en las mujeres de las que se enamoraba, deslumbramientos que se demostraban sin sustancia desmoronándose al poco, deslumbramientos de los que harta ya de tanto fuego fatuo, aquí seguramente sobre la pata la gorda Botero, mientras se carteaba con el Beneyto y le enviaba la selección aquella de sus poemas en los que encarecía la figura de una tal M.M,
inteligentísima bellísima valiosísima, decidió que le dejasen de joder los ojos, el corazón y otras vísceras, tomando la vía del suicidio, pues, claro, no podía soltar la lengua como cuando se recuperaba en un hospital de uno de sus intentos fallidos de suicidio gritando aquello de "¡Me cago en la puta que los parió, bajen esa radio!", entre otras cosas pues no sería nada, pero nada poético, incluso nada razonable además de no literario, nada que no te granjease el hospedaje forzado y de por vida en los infames presidios Pirovanos, intentar salvar
la propia y bellísima y valiosísima e inteligentísima vida, ésta sí que sí, de entre las garras de tanta sociedá corrupta en todos sus integrantes, políticos, factores de "cultura", económicos, militares pa' remache.

Y aquí arrimo a la niña de mis ojos, para un contrastarse con la imagen del padre, no saquen a relucir aquello de las Electras con respecto a la mujer homosexual y su padre, como los Edipos para los gays y las suas madres. "Mi niña, mi niña", titulo esta foto. Véase que las mujeres homosexuales no estamos incapacitas para amar a los varones por un complejo insuperable de que ninguno diese la talla en comparación con nuestros padres, pues también debería decirse lo mismo, complejo insuperable de no encontrar nadie que pueda dar la talla comparativa con la hija que para colmo ni tuvimos, ni nos importó, ni importa un pimiento tener, pues pensamos que más valiese se hubiesen puesto un tapón las paridoras y no haber seguido en jamás de los jamases el juego sucio a todo el sucio y descerebrado género masculino, el genocida mujericida, uxoricida, juego a los criminales machos y to la panda diablos que desde el inframundo les protegen. Va bene.